La enfermedad mental abarca muchas situaciones de diferente índole, todas ellas con un punto en común, la falta de control sobre nuestras propias vidas y la sensación de falta de recursos para gestionar esa situación.

 

Nos encontramos así con momentos puntuales de la vida en la que las circunstancias complican el camino a andar, generando que nuestro estado de ánimo se vea afectado y que algunas áreas vitales queden debilitadas o descuidadas, pudiendo dar lugar a un empeoramiento del problema.

 

Estas situaciones deben ser atajadas lo más rápido posible para evitar que al alargarse en el tiempo queden enquistadas dificultando un buen funcionamiento social en el futuro. Dentro de éste grupo nos encontramos con enfermedades como el estrés, la ansiedad o la depresión que requieren que adquiramos unas determinadas herramientas para gestionar aspectos como la tristeza, el decaimiento, la irritabilidad...Para poder recuperar nuestro bienestar mental.

 

Por otro lado existen enfermedades mentales que no dependen de las circunstancias externas, o que no están relacionadas únicamente con ellas.

 

Dentro de este grupo incluimos, por ejemplo, el trastorno bipolar y la esquizofrenia, a estos trastornos se los engloba en "Trastorno Mental Grave", además de por consecuencias que tienen para quienes las padecen también por lo prolongado que se puede hacer su sufrimiento.

 

En estos casos, además de sufrir los síntomas de la enfermedad mental, se ha de lidiar con las barreras sociales y laborales impuestas y con los efectos secundarios de muchas medicaciones, por eso, para conseguir la recuperación de la autonomía y una mejor calidad de vida, es necesario que aprendamos sobre nuestra enfermedad, que adquiramos o retomemos las habilidades sociales, y que contemos con el apoyo profesional y del grupo de iguales.

 

El Trabajo Social tiene como objetivo mediar en los conflictos o dofocultades que se presentan en las vidas de los miembros de una sociedad, para ello se movilizan y potencian las capacidades de la persona y gestionan los recursos externos.

 

El profesional del trabajo social ejerce de guía y de acompañante en el proceso de mejora de la calidad de vida, orientando las actuaciones que se deben llevar a cabo para conseguir el bienestar social.

 

Según la Federación Internacional de Trabajadores Sociales y la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social se define como " La profesión que promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas, y el fortalecimiento y la liberación del pueblo, para incrementar el bienestar, Mediante la utilización de teorías sobre comportamiento humano y los sistemas sociales, el trabajo social interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno. Los principios de los Derechos Humanos y la Justicia Social son fundamentales para el Trabajo Social."